CINCO

-Antes era distinta la cuestión, y, así, sucesivamente, se fue dando la realidad...
que a mí me fascinó.


























-Y yo le voy a decir una cosa, yo aquí tengo varias pegas, 
una es homologador, presidente de la Comisión de Homologación,
Verificación y  Revalidación de Estudios Nacionales y Extranjeros. 
Además del Comité de Carrera y fui Consejero 28 años, pero 
después me aburrí, y en esto de Homologador llevo como 22 años.

-… pero qué pasa, yo al principio de año, lo primero que hago es preguntar a los niños: 
¿Qué saben? 
























Les pregunté que sabían de la Literatura Medieval Española
y nadie había leído nada. 
Nadie tenía idea de nada.
En el fondo una precariedad increíble.
Nadie había leído el Arcipreste de Hita, nadie había leído La Trota Conventos,
nadie había leído el Lazarillo  de Tormes, que son bellísimas todas esas cosas... 
y les puse un uno, el primer día de clases. 
Y después estuve conversando con estos chicos de otros temas, 
de Literatura Latinoamericana y tampoco tenían idea de nada, 
no les hacen leer nada, yo esto se lo digo como usted es periodista y estudió periodismo, entonces usted tiene las líneas de trabajo del Humanismo, de la cuestión literaria y todo eso... y les puse un uno y con eso quedaron ya para siempre.
Pero qué me pasó, en estas cuestiones de homologación apareció una chica española que quería revalidar los estudios de España para hacer clases acá, porque quería vivir aquí en la Quinta Región, en Valparaíso, porque le interesa la arquitectura de aquí ese sistema de vida, le interesa todo eso, entonces se vino de España y tuvo que explicar una situación de carácter plástico, porque ella venía a revalidar sus estudios de Arte, entonces yo le pregunté, le hice una pregunta súper inocente, si estos mismos libros los había leído ella, y no había leído ninguno. No había leído nada, nada, nada, 
-¿Pero Don Quijote nunca lo leyó? Le dije. 
-”No”- me dijo.
-¿Ni siquiera un capitulo?, le pregunté.
-“No tampoco”, me dijo ella. 
Cuando para nosotros eran libros de cabecera. En el fondo, porque estábamos 
obligados.
Ese día llegué a la sala de clases y les borré el uno.

-Esto es confidencia ahora: Aquí en el estacionamiento de al lado me encuentro con un académico y le hice un relato de una novela de Cortázar que me fascina. Le pregunté qué cómo se llamaba ese libro. No era mala la intención, era para que me ayudara a la compresión porque era una de las pequeñas novelas más hermosas que he escuchado en mi vida.




























Era la historia de una población, Villa Miseria, que tienen los argentinos... 
y ahí, había una curva y ahí, subía un tren y era muy lento; porque el tren hacía la curva muy lento porque estaba en subida. En esa parte del tren iba un niño rico al colegio y ahí siempre habían niños jugando, pero después de un tiempo empezaron a hacer una obra de arte griega, entonces él en una piedra les mandaba lo que opinaba de la obra, se los 
tiraba para abajo. Entonces los niños leían la opinión del niño rico y eso se trasformó en un teatro... una de las partes más hermosas, que a mí me quiebra, es cuando se 
pregunta porque esa niña, que según Cortázar dice que parece una tabla de planchar, y,que siempre la ponían arriba de un tambor de aceite con una túnica y era paralitica. 
-¿Te fijas la hermosura?- ¿La realidad?
- Yo nunca había escuchado algo tan hermoso como eso. 
Le pregunté al director en qué libro salía y no sabía, y, me dijo que era bonita 
la anécdota. 
Entonces les borré el otro uno.

...entonces pa’ que cache...

¿Qué es lo que sucede? 
Nosotros hemos estado educados bajo otro nivel, se fija. 

Otro nivel de comunicación con la gente, completamente distinto.










































- Resulta que nosotros en el colegio a parte de enseñarnos todo ese tipo de materia,
nosotros escribíamos con un… y yo traté de hacer una conferencia que tiene que ver con las Medidas Áureas Griegas y después, con una invitación que se malogró, empecé a poner otras cosa que tienen que ver con las…con ciertas cuestiones que tienen que ver con Kant, con la experiencia, porque esa era mi experiencia, o sea, yo tenía que ir a la esquina a comprar carbón para abrigarse y la experiencia me indicaba que no podía ir ningún palo redondo, porque da tizón, sale el humo y uno se puede intoxicar. Es más teníamos gallinero( y todo en pleno centro) para poder comer, porque la pobreza era enorme. Toda esta cuestión de Kant y de Hume, la tengo muy viva, muy presente. 
Cada vez que yo converso con la gente hago presencia de mi edad. Me echan talla, 
el director actual me dice que ando lento, pero llego una hora antes a clases y la clase empieza a las 10 yo llego a las 9, la clase termina a las 2 y yo me voy a las 5, 
conversando con mis alumnos, esa es mi onda, escucharlos porque los niños están 
solos, porque eso antes no se daba. Antes existía una familia, ahora todo es disfuncional, ahora el niño está solo, la niña está sola. El padre pololeando con otra niña, la madre con otra niña o niño, eso no se sabe, entonces toda la familia está distribuida y destruida en Chile, esa es la realidad que yo veo todos los días aquí. 





















Han salido cosas muy nuevas.
Hace dos días atrás: “un niño está demandando a la 
madre porque no le está pagando la pensión de alimentos “.

Ese tipo de cuestiones se dan y por eso que yo resido muchas horas acá.


























-A nosotros en el colegio nos enseñaban a dar el asiento, acá nadie da el asiento.

Por ejemplo en Buenos Aires, las chicas pirulas de buen colegio y todo, ellas andan con unos vestiditos escoceses y por eso se nota que es distinto que los otros niños.
Y ahí usted, por ejemplo ,va a lugares precarios...
Yo hecho acciones en la embajada refunfuñando en contra de la educación y todo... que es muy mala la que hay acá... 
...quitaron artes, quitaron filosofía, dejaron muy pocas horas, 
echaron a los profesores como moscas, 1700 anuales, ese dato está en el 
Colegio de Profesores, los echan como moscas, como esos están todos a contrata, entonces los retoman en marzo, si es que puede y si es que quieren 
también, y los echan en diciembre. Cómo un profesor puede enseñar así. No sé.





















...en lugares muy conspicuos de Buenos Aires, las chicas se levantan para dar el asiento, entonces me dicen: “señor asiento”. 
-No señorita les digo yo- y ahí -empiezo toda una cuestión lingüística: 
yo soy un palafrenero suyo, les digo 
-¿Conoce lo qué es palafrenero? 
-“No”. 
-Es el que les mete la herradura a los caballos de la princesa. Ellas lo saben, porque tienen educación gratis muy buena. 
-... señorita yo soy un palafrenero. Le hago una genuflexión, es una venía, se fija en la diferencia de lenguaje, y ellas lo reciben muy bien porque lo cachan todo.
Acá una pirula nunca le va a dar el asiento a nadie, porque son egocéntricas, 
porque se preocupan de sí mismas y toda la cuestión. Porque esa es la nueva 
educación que dejó el general Pinochet. 
La otra era más solidaria, ahora es cero.























































- Pero aquí me atravieso con Hammurabi 
-¿Conoce lo que es Hammurabi? 
-“No”. 
-Ya le explico de nuevo. 
En mi especialidad acá, dentro del arte yo soy performer. 
Es una cuestión muy rara, por eso le estoy explicando esto, porque como usted se está metiendo en el arte, de manera que para mí es muy interesante poder tener una conversación con usted para que usted de algún modo se vaya interiorizando, porque o sino usted va a quedar ajena, va a quedar postiza y vamos a tener una situación en que usted no va 
comprender mi alma ni yo la suya. Ahí se va armar una trabazón y mi ánimo no es eso de lograr una cuestión que no sea armónica, uno siempre está dentro de la armonía.





































...para mí el gran placer es Bertolt Brecht, 
-¿Usted leyó a Bertolt Brecht? 
-“No”. 
-Mal. 
Tiene el Círculo de Tiza Caucasiano. 
Se lo voy a explicar en dos palabras para irnos organizando dentro de todo, 
no son más de cinco minutos, no crea que va a estar toda la mañana acá. 
-“No se preocupe”.
-Bertolt Brecht, me quiebra de nuevo, porque tiene que ver con la cuestión de los niños. 
En esta obra: Hay un señor, una especie de alcalde, tutor de la ciudad. Enormemente gordo con una gran cara, enorme, redondeada, arriba de una especie de tabernáculo y él, todos los días se sienta ahí a resolver los problemas judiciales que tienen los 
habitantes del pueblo. 
Pueden disputarse un caballo, un saco de papas, no sé... algo así, y en ese momento se disputaba un niño. 
-“Ese es mi niño, ese es mi hijo”. Dice alguien de los que estaba ahí, y otro dice: “No ese no es hijo de él, es mi hijo”, y el primero vuelve a decir: “No es mi hijo”. Y ahí el juez con gran sabiduría…porque de eso se trata, de dirimir- manda a  hacer un círculo de tiza en el suelo y dice: “Pongan al niño en el medio. El que tire más del niño y lo saca del circulo ese es el padre”. Entonces viene el primero, se echa saliva en las manos y pesca uno de los brazos del niño y el juez le dice al segundo: “Tira tú ahora porque vas a 
perder a tu hijo, porque tú dices que es tú hijo y sino, lo vas a perder”, y el segundo le responde: “No lo  puedo tirar, porque lo voy a dañar”, y el juez ordena que el primer contrincante suelte al niño y se lo pasa al que se negó a dañarlo.